Aprovechando las fiestas, nos hemos acercado a Madrid para compartir estos días con mis padres y mis hermanas. A pesar de tener que abrir regalos, atender niños y soportar el resto de la parafernalia navideña, las discusiones políticas, en casi todas las familias -y la mía no es excepción- son un tema recurrente. Mi cuñado y mi primo discutían de forma acalorada, uno defendiendo posturas de derechas y el otro las de izquierdas. Entremedias, mi padre dijo algo que me parece importante recordar en estos días de enfrentamiento tribal entre los dos bandos:
«La izquierda ha entrado en una crisis ideológica porque, con tal de combatir la injusticia social, no ha tenido empacho en pisotear las libertades individuales. En cambio, la derecha liberal, con tal de no marginar la defensa de los derechos individuales, ha sido capaz de descuidar la consecución de algunos logros sociales fundamentales, como por ejemplo, la protección sanitaria universal -el caso de EEUU ha sido paradigmático hasta hace bien poco, dejando sin cobertura sanitaria a más de cuarenta millones de personas-».
Efectivamente, radicales hay en todas partes. Todavía me sorprendo cuando algunos justifican gobiernos dictatoriales de izquierdas como el de Cuba, sin importarles que el precio a pagar por sus logros en educación y sanidad, sea el de arramplar con libertades individuales tan básicas y necesarias como la libertad de opinión o de elección democrática. También están los liberales a ultranza que son capaces, en nombre de la libertad de mercado, de abogar por evitar controles necesarios de los sistemas financieros y de oponerse a una educación y sanidad públicas de calidad.
Habrá que intentar acercar posturas de ambos lados, porque, llevadas al extremo, ambas ideologías son igual de perjudiciales; las izquierdas, por pisotear las libertades individuales, y las derechas, por postergar y olvidar la lucha contra la injusticia social. carolinapunset@ya.com
AIRE FRESCO